Santorini es un cuadro de cerámica marina hecho con fragmentos reales que recojo en playas del Mediterráneo. Cada pieza conserva su forma original, con esmaltes desgastados, bordes suaves y colores que evocan el azul profundo del mar y la blancura de la cal.
Coloqué los fragmentos con cuidado, buscando un equilibrio visual que recuerde a las casas encaladas de las islas griegas. El marco de madera, de 21 x 21 cm, resalta la composición y aporta calidez.
Se trata de una pieza única, irrepetible, nacida de la observación atenta, la recolección paciente y el respeto por lo hallado en la costa. Recojo cada elemento a mano y lo conservo tal cual lo encuentro, sin alteraciones. Así mantienen las huellas del mar.
A veces, mientras trabajo con estos trozos de cerámica, no puedo evitar preguntarme por su historia. ¿De qué época serán? ¿Qué estilo decorativo reflejaban? ¿Cuántos años pasaron hasta llegar a mis manos? Me intriga imaginar la ilusión con la que alguien eligió ese alicatado. Me pregunto en qué rincón del hogar vivió o qué parte de la casa decoró antes de romperse y desaparecer. Montar la obra es casi como reconstruir, pedazo a pedazo, historias silenciosas que aún siguen latiendo.
Este cuadro de cerámica marina transmite calma y frescura. Tiene el poder de transformar un espacio con su esencia costera y su historia invisible. Si buscas una obra especial para regalar o un detalle auténtico para tu hogar, Santorini puede ser ese elemento que sume luz, textura y poesía a tu espacio.
Forma parte de mi colección de arte costero , obras creadas con fragmentos marinos que conservan la memoria del Mediterráneo.


