Conchas jingle naturales recolectadas con paciencia en playas del Mediterráneo
Crear esta pieza llevó tiempo. Las conchas jingle no aparecen siempre. Son frágiles, delicadas, y encontrarlas en buen estado requiere paciencia, atención y muchas caminatas. A lo largo de varias salidas, fui reuniendo los fragmentos que darían forma al degradado: un conjunto que se construyó paso a paso, eligiendo una a una por su tono y brillo.
El color fue quien dio nombre a la obra. Cuando terminé de componerla, lo supe de inmediato: me recordaba a un caramelo de miel, de esos antiguos que parecen derretirse al sol. Entre los tonos que aparecen hay dorados suaves, beiges nacarados, cálidos tostados y destellos cobrizos.
La disposición sobre fondo blanco deja espacio para respirar. No traté ni pulí las conchas: las coloqué tal como las encontré, con su textura natural, suavizadas por el tiempo y la sal, y manteniendo lo que las hace especiales.
Un caramelo Marino
Así, este cuadro con conchas jingle transmite dulzura, ternura y pausa. Es una obra ideal para quienes disfrutan del detalle, del ritmo lento y de la belleza que no necesita más que ser mostrada con honestidad.
Medidas aproximadas: 21 × 3 × 21 cm (con marco).
Esta obra forma parte de mi colección de arte costero , creada a partir de fragmentos reales recolectados con paciencia y mirada atenta.
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