Todo empezó como un reto personal: ¿y si lograba componer una obra con 441 fragmentos marinos, sin repetir ni forma ni color?
La idea me pareció una locura… y justo por eso, irresistible.
Origen de la idea
No sabría decirte si la idea de esta pieza con 441 fragmentos nació en la orilla o en el taller. Solo recuerdo estar frente a una cuadrícula vacía, imaginando cada hueco como un universo diminuto…
Lo caótico del proceso
Imagínate abrir cajitas con fragmentos de concha, nácar, lapa, vidrio, coral… todos distintos, todos encontrados a pie de playa. Separar, combinar, descartar, volver a empezar.
Cuando estás creando una pieza con 441 fragmentos marinos, el caos es parte del proceso. Hubo momentos de silencio absoluto. Y muchos de mirar y pensar: ¿de verdad me faltan 178 aún?
No repetir: ni color, ni hallazgo
Lo más difícil no fue contar 441 piezas marinas. Lo más difícil fue evitar repetir. No quería dos verdes iguales. Ni dos lapas del mismo tamaño. Ni dos cristales con la misma transparencia.
Cada fragmento tenía que tener algo que lo hiciera único. Como una colección irrepetible dentro de otra colección más grande.
👉 Este es el enlace a contacto, donde podemos hablar sobre tu pieza.
Estaré encantada de crearla contigo, desde el primer fragmento.
Satisfacción de terminar esta obra con 441 fragmentos marinos
Cuando coloqué la última pieza de esta obra con 441 fragmentos marinos, sentí algo muy parecido al vértigo… pero también una calma rara. Como si todo ese mar disperso hubiese encontrado su lugar exacto.
No quise mover nada más. Ni una coma. Cerré la caja de fragmentos y me quedé mirándola en silencio un buen rato.
Cómo es trabajar con 441 fragmentos marinos tan pequeños
Cada hueco en esta pieza de 441 fragmentos marinos mide menos de un centímetro. Algunos fragmentos son tan finos que apenas se sostienen. Otros tienen formas imposibles.
Pero hay una extraña belleza en eso. En que lo más pequeño, cuando se junta con otros igual de imperfectos, construye algo fuerte, armónico, casi hipnótico.
El marco: no es un detalle menor
En las fotos verás la pieza con un marco provisional, sin paspartú. Lo utilizo solo para fotografiar y visualizar la obra, pero no es el definitivo.
Cuando alguien encarga una pieza de 441 fragmentos marinos como esta, hablamos también del marco: color, estilo, y especialmente el paspartú. Para mí, ese margen es fundamental. Es el aire que necesita la obra para respirar.
Las medidas mínimas del conjunto (obra + paspartú + marco) varían según el espacio que se quiera dejar alrededor. Si te interesa una pieza así, te puedo sugerir proporciones que funcionen bien.
Y por supuesto, la obra irá enmarcada y protegida con cristal, como merece una composición tan delicada. La composición mide 21 x 21 cm, pero el marco definitivo dependerá del paspartú elegido. Aunque la obra sea compacta, contiene más complejidad que muchas piezas grandes. A veces, lo diminuto exige más.
Si te interesa cómo integrar obras pequeñas en casa, este artículo de Livitum con ideas para decorar las paredes de un salón pequeño puede inspirarte.
El valor detrás de una pieza con 441 fragmentos marinos
Porque no es solo tiempo.
Es mirada.
También, intuición.
Y ese impulso de caminar kilómetros hasta dar con los fragmentos que forman esta pieza de 441 elementos marinos únicos. Y luego haberlos colocado uno a uno hasta dar con la armonía que ahora ves.
Eso no se improvisa. Y por eso, aunque esta pieza ya esté vendida, me sigue encantando repetirla.
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Estaré encantada de crearla contigo, desde el primer fragmento.
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